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HISTORIA
Comenzaba la década del 40. El barrio de Belgrano aún
conservaba muchas espléndidas casas quintas al borde
de sus calles arboladas. No soñaba todavía con
un destino de torres de hormigón y de galerías
elegantes. En una casona de fines de siglo, echó sus
raíces un jardín de infantes bilingüe que
creció junto a sus niños en edad y tamaño,
prolongándose en el nivel primario.
En 1961 cambiamos nuestro nombre por el de Lincoln Hall. En
1962 se fundó el Bachillerato Bilingüe en Ciencias
y Letras, en el que se intensificó la enseñanza
del Inglés y se otorgaron certificados internacionales.
Se incorporaron valiosos educadores que dieron su jerarquía
a las aulas. En 1965 éstas se distribuían en cinco
casas, las que había sido menester ir sumando al término
de otros tantos períodos lectivos. La escuela debía
concentrarse en un gran edificio, en una estructura funcional
y generosa que permitiera conservar aquella primitiva calidez.
Así nació esta construcción de tres mil
metros cuadrados, en la que prevalecieron criterios de seguridad,
de luz y de espacio. |
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Profesora
Amalia Labra Sanz de Lodi, Fundadora |
Y
luego, más recientemente, se agregó la casa de
Federico Lacroze 2075, para los más pequeños.
La preparación de nuestros chicos, dada en Castellano
y en Inglés, tiene el sello de quienes han participado
en una excelente conducción del aprendizaje. Miles de
niños y treinta y ocho promociones de bachilleres se
han formado ya en nuestro colegio.
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En
la nómina de maestros y profesores que acercaron su consagración
vocacional de días y años, el mérito de
algunos los señala como los genuinos pilares sobre los
que se levantó esta obra. Muchos de ellos todavía
permanecen aquí, parte vital de la institución.
Unos y otros deben saber que el Colegio Lincoln les rinde homenaje
y los señala come ejemplo delante de quienes llegan para
prolongar un estilo en la docencia. Jamás hubiéramos
arribado a este puerto sin su sacrificio y su tiempo.
Cincuenta y seis años dedicados a la educación
preescolar, primaria y secundaria, están colmados por
lo que puedan haber aportado los educadores a más de
una generación de argentinos. El diario sucederse de
las actividades dentro de un ámbito sereno, alegre y
laborioso, desborda nuestras expectativas de gratificación. |
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